Tengo el corazón lleno de mareas vivas y los ojos de salitre.

lunes, 14 de febrero de 2011

A qué sabe esperar


He probado a que sabe esperar

sabiendo que habita

en el espacio que queda

entre las manos y los labios

el deseo.


He bebido del néctar

de la fantasía en la distancia

cuando quedan lejos los abrazos.


He dormido en mi cama

soñando en otra

Y me he despertado

arañando las ganas

del reencuentro.


He intuído entre

gestos y sentir

a quemarropa

el fuego que guardas.


Quiero condena en tu hogera.

Ser prisionera

de una noche entera


entre tus piernas

sientiéndome al fin libre

de sentirte.




miércoles, 9 de febrero de 2011

De tanto



De tanto guardar casi me rompo

de tanto llorar, casi me ahogo.


Marchita deshojé las ilusiones

guardé entre los recuerdos

del pasado todas mis emociones.


Me vestí de armadura

bien forjada.

Las flechas del sentir

las esquivaba


dejando ecos

sin nombre en la memoria

detrás de cada noche,

madrugada.


Creí que no era yo la que gritaba

dentro del yelmo ni siquiera

era capaz de tiritar.


Pensé que tal vez había gastado

el corazón de tanto usarlo,

palpitando, en mil pedazos.

Puzzle inacabado.


Pero hay flechas que

derriten armaduras

dejando ecos con nombre

en la memoria


y visten de escalofríos

de deseos

las marchitas ilusiones.


De tanto desear, me recompongo.

De tanto sonreír, ya salgo a flote.